
Sin ser consciente de verdad de todo lo que me hiciste sentir en todos esos días a tú lado, donde yo siempre metida en el papel de la Julieta más enamorada en la que la sola idea de volver a ver aquel brillo de tus ojos de niño hacia que cada día tuviera aún más ganas de verte que el anterior.
Que aguantaría el tiempo que fuera necesario para volver a respirar apoyada sobre tu pecho.
Una sonrisa ilumina mi rostro cada vez que pienso en ti, cada vez que sueño con que nos volvamos a sentir. Que si tú me lo pidieras volvería a esperar, a soñar con, por y para ti.
Que mis ojos brillan cada vez que pronuncio tu nombre, si intento recordar tu perfume, si revivo el tocar de tus manos por mi cuerpo desnudo.
Cierro los ojos y te veo aquí a mi lado sentado en cualquier banca de esa ciudad tan lejana para mí en este momento.
Pasado el tiempo todo ha cambiado para ti, eso supongo y eso me dijiste que pasaría; pero aquí, en lo más interno de un corazón que te recuerda a cada instante, aun quedan los restos de un fuego que iluminaba cada habitación en la que nos rendíamos a nuestros deseos más íntimos y secretos.
Pero es que me prometí volver a verte y hoy te recuerdo que necesito tenerte que no te olvido, ni te guardo en los bolsillos de algún abrigo olvidado por el verano. Que no quiero olvidar aquellos días junto a un niño, junto a mi niño. El niño que me enamoró con su mirada y su sonrisa inocente. El niño con el que no me hacía falta hablar porque adivinaba lo que yo pensaba. El niño que me llevó de la mano por la tierra como si fuera el cielo…
Y si no me crees, pregúntale a cada estrella si cada noche antes de irme a dormir no les cuento a cada una de ellas que no puedo dormirme por recordar cada beso que te di y cada beso que necesito darte....